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Por Ninoska Martínez

Querido diario:

Ya hace años que soy madre, hace años que comparto la vida con esos seres que crecieron dentro de mí y que hoy me dan aliento. En mi primer embarazo tuve eclampsia y duré varios meses en una cama, esperando que ese retoño viniera al mundo.  Mis dos últimos partos fueron normales, aunque duré casi un mes interna porque se complicó el alumbramiento de mi tercer bebé.

Así fue que me convertí en madre de tres, sí, de tres. Tres seres humanos que complementan mi existencia. Sé que se escribe hermoso, pero no lo es tanto, ser madre, uhhhh, qué te escribo?, solo lo sabe una madre.

Por eso me atrevo a escribir estas líneas. El simple hecho de saber que una hermosa criatura crecía dentro de mi vientre, era maravilloso, mi esposo estaba tan feliz como yo, por fin un bebé, que la vida nos había regalado, contar con ese privilegio de ser padres, ese regalo precioso de llevar ese tesoro en mi barriguita, no me lo creía.

Al llegar el día de tenerlo en mis brazos, no sabía cómo cargarlo, cómo cuidarlo y cómo no morir en el intento de ser su madre.

Al rato les cuento más sobre estos días con mi primera bendición. Qué días aquellos…

Nos leemos en breve…

NM.

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